Extremadura tiene dos grandes variedades de aceituna, por un lado la manzanilla cacereña y por otro la verdial de la zona de Badajoz.

La aceituna verdial de Badajoz, también conocida como morisca, se extiende por la baja Extremadura, ocupando el 53% del olivar de la comarca pacense de Tierra de Barros. También lleva a la zona del Alentejo y el Algarve portugués.

Esta variedad de aceituna se utiliza como aceituna de mesa y para almazara por su alto rendimiento graso, en torno al 22%.

El aceite elaborado con la variedad de aceituna verdial de Badajoz tiene un olor frutado medio alto y su sabor es algo amargo y picante.

Por otro lado, la variedad manzanilla cacereña se cultiva en la Alta Extremadura (Sierra de Gata, Las Hurdes, Valle del Jerte y la Vera) y tiene su propia denominación de origen. Se destina, al igual que la verdial, para mesa y almazara.

Los aceites elaborados con la aceituna manzanilla cacereña exhiben bastante cuerpo, con aromas herbáceos, picante y amargor en el rango medio alto y aromas a otros frutos/as maduros, especialmente plátano dulce