Aunque no es muy conocido a nivel nacional, desde hace 20 años se produce en el Valle del Jerte el aguardiente de cereza conocido como Kirsch, que se realiza con picotas de calidad inferior que las que salen a la venta.

Desde que se recogen las picotas del árbol hasta que se embotella como aguardiente transcurren 12 meses. Tras el desrabado y el lavado, se rompe la pulpa y se pasa a unos tanques donde fermenta durante 27 días. El caldo resultante se destila y se traslada a unos tanques de acero inoxidable, donde reposa un año. Finalmente se le añade agua, para ajustar su graduación, y se embotella.

Cada año se producen más de 100.000 botellas de aguardiente de cereza Kirsch del Valle del Jerte.

Normalmente se consume después de las comidas, tomándolo muy frío (de hecho, es recomendable mantenerlo siempre en el congelador) y en pequeños tragos.

La botella de aguardiente de cereza Kirsch del Valle del Jerte tiene un precio de venta al público aproximado entre 12 y 13 euros.